Nadie más que yo puede tocarte ( Esto es amor?)
11 Nadie más que yo puede tocarte.
Duda Ferrari
Me pongo el lápiz labial y me rocío el perfume antes de salir. Ahora es Leonardo quien toca el timbre, Julia viene a decírmelo. Hace un momento pensé que era él, pero fue Matheo quien vino a buscar a Paola, tuvo la osadía de darle el brazo y aún así hacerse pasar por un caballero, ese hombre me da asco. Sólo Paola caería en sus trucos. Le doy a mi cabello un último arreglo y salgo de mi habitación. Cuando estoy en lo alto de las escaleras veo a Leonardo abajo hablando con papá. Cuando me ve se da la vuelta y me regala una hermosa sonrisa.
- Vaya, y yo que pensaba que no había manera de que pudieras ser más bella. Pero aparentemente estaba equivocado. (dice, extendiéndome su mano en el penúltimo escalón)
-Te ves hermoso también. Un verdadero príncipe. (Digo aceptando tu tacto)
-Necesitaba estar a la altura de esta princesa.
- Bien niños, dejemos ya los cumplidos y vámonos antes de que empiece la subasta y estemos en casa. (Dice Stefano ya caminando hacia la puerta)
Leonardo y yo fuimos en un coche, papá, Stella y Julia en otro. Cuando llegamos nos bombardean con una lluvia de fotógrafos y reporteros. Con esa multitud siento que Leonardo me abraza para protegerme de toda esa gente. Cuando por fin entramos en la sala veo a Leonardo examinándome con los mismos ojos que cuando éramos niños y me lastimé.
-Estoy bien Leo, no tienes por qué preocuparte. (Intento calmarlo)
- Eso es genial, nunca me lo perdonaría si te pasara algo.
Siento un par de ojos observándome, todo mi cuerpo se estremece y ya sé quién es aunque no pueda verlos.
Nos dirigimos a nuestra mesa donde encontramos a todos charlando animadamente, pero afortunadamente Paola y Matheo no estaban a la vista. La fiesta continúa animada mientras comienzan las pujas por la subasta. Papá, Leonardo y otros hombres hacen sus ofertas millonarias. Incluso pujé por un cuadro de un hermoso jardín, pero Leonardo acabó comprándolo y regalándomelo. Me puse muy feliz y por impulso le di un fuerte abrazo. De repente aparecen Matheo y Paola para saludarnos, Paola con una sonrisa y hablando como si Matheo fuera un trofeo que había deseado durante mucho tiempo. Me controlo para no poner los ojos en blanco, porque estos dos realmente me vuelven loca.
- Necesito saludar a unos amigos (dice Leonardo levantándose de la mesa), ¿vienes conmigo Duda?
-Claro que si, me fascina estar contigo. (Digo, poniéndome de pie también)
Salimos de allí y nos dirigimos al encuentro de unos hombres que están conversando en el bar. Todos me saludan y están un poco desconfiados, tratando de averiguar cuál es mi relación con Leonardo.
- Disculpen señores pero necesito ir al baño.
Todos asienten y me dirijo hacia el baño. Allí me retoco el maquillaje y al salir Matheo me sorprende agarrándome el brazo bruscamente.
-¿Qué crees que estás haciendo Matheo? (digo ya irritada)
-Solo observando el tipo de mujer que eres.
- ¿De qué estás hablando? Debes estar volviéndote loco. Déjame ir. (Digo tirando de mi brazo para quitarme sus manos de encima)
- Eres...
-¿Está todo bien aquí? Duda, ¿necesitas ayuda? ¿Este caballero te está molestando?
- No, es sólo ese idiota del arquitecto Matheo Bianck. Sólo vino a preguntarme si vi a Paola en el baño.
Matheo y Leonardo se miran fijamente, pero Matheo termina yéndose sin decir nada.
- Vamos, tu padre preguntaba por ti. (Dice Leonardo llevándome de vuelta a nuestra mesa)
Se abre la pista de baile y Stefano nos sorprende invitando a Stella a bailar, Matheo y Paola también se acercan. Es ridículo ver a estos dos juntos. Paola lo abraza, casi asfixiándolo. Leonardo me lleva a la pista de baile, su mano se cierne sobre mi espalda y yo le devuelvo el abrazo. Estamos en perfecta armonía, nuestras miradas se encuentran y siento que mi corazón se calienta. Mientras bailamos, me doy cuenta de que Matheo no quita los ojos de mí y de Leonardo. La cosa ya se está poniendo extraña — apenas le presta atención a Paola. Incluso se puede ver cómo intenta apartar sus manos de ella, como si quisiera distanciarse. Es como si, por alguna razón, quisiera estar aquí… donde yo estoy. gnoro Matheo e Paola, deixando-os para trás, e me entrego por completo à dança com Leonardo, sentindo cada movimento como se fosse só nosso. Termino apoyando mi cabeza en su fuerte pecho, sintiendo su aroma embriagador, y su mano desliza sobre mi espalda desnuda hasta mi cintura. Leo y yo estamos completamente envueltos en este ambiente tan agradable, quando de repente siento una mano que me agarra com fuerza y me arrastra en medio de todos. Matheo me arrastra, lucho, todos me miran sin entender nada, de repente Matheo se detiene y me arroja sobre sus hombros como si fuera un saco de patatas. Nadie entiende nada. Los fotógrafos toman sus fotografías, los periodistas intentan conseguir una exclusiva sin éxito. Matheo está molesto, nunca lo había visto así y mucho menos había vivido algo parecido.
- Suéltame Matheo, ¿estás loco?
Matheo me empuja para dentro de su coche y arranca, haciendo que los neumáticos chirríen al salir. Me quedo mirando sin entender lo que pasa.
-¿Qué bicho te picó? (Pregunto sin tener respuesta)
- ¡Mateo, háblame! (Ya estoy hablando sin paciencia)
- ¿A dónde me llevas?
Todas mis preguntas fueron ignoradas con éxito.
- Matheo, ya que no vas a hablar conmigo, ¡quiero que detengas ese auto ahora! No lo quiero, lo exijo.
Le di hasta unos golpes en el brazo, pero él ni lo sintió, no mostró ninguna reacción. Parece que Matheo es sordo, no escucha nada de lo que digo, no muestra ninguna reacción, solo mantiene sus ojos fijos en la carretera. Empiezo a preocuparme cuando Matheo se dirige hacia una carretera que se aleja de la ciudad.
-Mateo, ¿a dónde me llevas? ¿Puedo saberlo?
Después de conducir durante 1 hora, el coche se detiene en una granja. El lugar está poco iluminado. Al parecer no hay nadie allí aparte de Matheo y yo.
-¿Dónde estamos Matheo?
-En mi casa. (responde secamente)
Entramos en la masía y sale Matheo encendiendo todas las luces. Estoy sorprendida por la belleza de esta casa. Arquitectura moderna y minimalista sin perder el encanto de una casa rural.
- Si querías que visitara tu granja solo tenías que invitarme y no secuestrarme.
-Nunca quise traerte aquí.
-Si no lo querías ¿por qué lo trajiste?
-¿Tienes hambre?
- No. Quiero que me lleves de regreso, Matheo.
-Solo cuando lo crea conveniente.
Ya no soportaba a Matheo, ahora lo odio. Sí, ese es exactamente el sentimiento que tengo por él.
-Mateo, ¿no lo entiendes? Quiero irme. Mi padre debe estar haciendo que todo el pueblo me persiga.
-¿Tu padre o ese novio tuyo del jueves?
- ¿Estás hablando de mí? ¿De quién es el novio?
-¡Ah! Por supuesto, tal y como lo predije. Dirás que ese hombre es sólo un amigo.
-¿Estás hablando de Leo?
- ¿Entonces ese es su nombre? ¿Leo? ¿Fue por él que te arreglaste tanto?
Ya no aguanto más y empiezo a reír, reír no, reír a carcajadas.
-¿Qué es tan gracioso? (pregunta con impaciencia)
- Déjame ver si lo entiendo. (Respiro profundamente y dejo de reír) ¿Hiciste toda esta escena, secuestrarme de la fiesta solo porque fui con Leonardo?
- No hice ninguna escena. Simplemente no pude soportar la forma en la que bailaste con él.
- ¿No hiciste una escena? Acabas de secuestrarme delante de todos. Es más, incluso me puso sobre sus hombros como si fuera un saco de patatas. No quiero ni ver cuando mi padre y Leo te encuentren. Estarás acabado.
- ¿Y crees que le tengo miedo a ese novio tuyo?
-Debería haberlo hecho, en estos momentos toda la ciudad debe estar detrás de mí.
Observo a Matheo durante unos instantes, tratando de comprender qué llevó a este hombre a hacer algo tan estúpido.
-Parece que estás completamente enamorado de mí, Matheo. (Hablo mientras enciendo el televisor).
- Y al parecer eres muy engreída en verdad. (Suelta una risa débil). Matheo Bianck no se enamora de cualquiera.
- Entonces deberías dar una rueda de prensa para explicar por qué saliste de la subasta conmigo sobre tu hombro.
- ¿Como esto?
-Los programas de televisión sólo hablan de eso. Digamos que llegaste con Paola y te fuiste conmigo.
Matheo se sienta nervioso en el sofá, prestando atención a las noticias de última hora en la televisión.
“Matheo Bianck llega con una mujer a la gran subasta y se va con otra”
El gran arquitecto Matheo Bianck sale de la subasta con Duda Ferrari en brazos.
“¿Qué pasó con Matheo Bianck y Duda Ferrari en la subasta?”
¿Matheo Bianck y Duda Ferrari están saliendo?
- Tú tienes la culpa de todo esto, Duda.
- ¿Yo? Fuiste tú quien me sacó delante de todos. Yo estaba tranquila bailando con Leo y tú te volviste loco.
- Deja de hablar de ese inútil tuyo. (me grita y me hace saltar)
Me levanto del sofá nerviosa, no acepto que nadie me grite. Y antes de poder matarlo, voy a la cocina a tomar un poco de aire. Tal vez pueda averiguar qué virus le pasó a Matheo, porque nunca lo había visto así.
En la cocina miro un momento por la ventana y veo que está empezando a llover. Quizás esta lluvia traiga claridad a mi mente, Matheo está molesto caminando de un lado a otro y no entiendo nada. Decidí hacer un poco de té de chocolate. Cuando regreso a la habitación veo a Matheo perdido en sus pensamientos, mirando a través de una gran ventana. Me acerco y le entrego la taza de té caliente. Cuando lo miro a los ojos no puedo descifrarlo, parece como si ni siquiera entendiera lo que pasó.
-¿Quién es él Duda? (pregunta casi en un susurro)
-¿De quién estás hablando, Matheo?
- Tu compañero.
-¡Ah! ¡Es Leo!
-Eso ya lo sé. Ya dijiste que su nombre es Leo. Quiero saber más.
Lo miro sin entender qué quiere realmente saber, cuáles son sus intenciones, qué necesita saber sobre Leo. Pero siento una punzada en el pecho, veo en el una necesidad de saber más sobre Leo.
- Matheo, (digo mirándolo a los ojos) Leonardo Borghese es simplemente mi mejor amigo de la infancia. No solo un amigo, pero un hermano. ¿Recuerdas cuando te hablé de cuando estuve en el internado? Fue Leo quien siempre me protegió, como un hermano mayor. Leo me protegía de las chicas que querían hacerme maldades, sin él, no habría sobrevivido en aquel lugar.
- Pero te vi el otro día en sus brazos. En la cafetería. Ustedes dos parecían cercanos.
- ¿Entonces por eso estabas tan enojado ese día? En realidad me encontré con Leo para tomar un café, había pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos.
-Entonces ¿no es tu novio? (pregunta con sospecha) Entonces, ¿por qué estaba bailando tan cerca de ti, casi besándote?
- Por supuesto. Somos demasiado amigos cercanos para eso.
-Me siento más aliviado entonces. Lamento haberte traído a este lugar así.
-Estás celoso Matheo.
- Los celos son para quien tiene sentimientos por otra persona, y yo no siento nada por ti.
- Entonces, ¿cómo llamarías a tus acciones de esta noche?
- No lo sé, fue solo un impulso del momento.
- Un impulso que hizo que toda la prensa hablara sobre que me robaste de la subasta. Un impulso que me sacó de los brazos de Leo. Un viaje en el que mucha gente te busca. Creo que tu impulso hace que tu corazón lata más rápido por mí.
- Deja de convencerte Duda. ¡Sólo porque te saqué de las garras de ese hombre no significa que te amo!
Lo miro con sospecha, con ganas de reír porque veo que está enamorado de mí y no acepta ese sentimiento. También estoy preocupada porque confieso que me encantó que Matheo me llevara. Ya no soportaba verlo con esa astuta de Paola. Mi sangre hervía de rabia. Desde muy temprano ella intentaba hacerme enojar, pues siempre quería que la vieran con él. Hoy fue su gran aparición, posó durante horas para los fotógrafos sin mencionar su llamativo vestido, siempre le gustó llamar la atención de la gente, especialmente de los hombres.
- ¡No estoy convencida! ¡Sólo te digo que te enamoraste de mí!
- ¡Deja de ser ridícula niña! (dice riendo)
- Está bien Matheo, si dices que no estás enamorado de mí, te creo.
Me siento en un sillón lejos de Matheo y empiezo a idear una estrategia para hacerle admitir que está enamorado. ¿Pero qué puedo decir? ¡Lo sé!
- Matheo, ¿me trajiste aquí para quedarme ahí mirando la lluvia y tenerme aquí solo? ¡Al menos ven a hablar conmigo! ¡Me siento sola!
-¿De qué quieres hablar?
- ¡Podríamos conocernos mejor!
- ¿Y qué me propones?
- Matheo, ¿qué te parece si te hago una pregunta y luego tú me haces otra?
- Podría ser. Como soy un caballero, te dejaré empezar.
- Eres todo un caballero que me pusiste en tu hombro y me arrastraste hasta aquí. Pero vamos: si pudieras elegir un superpoder, ¿cuál sería?
- Elegiría escuchar lo que la gente piensa. Me iría mucho mejor en los negocios. No es que no lo haría bien, pero sería mucho mejor y más divertido. Podría saber lo que está pasando por tu cabeza ahora mismo.
- ¿Y qué te gustaría saber de lo que estoy pensando ahora mismo? (pregunto confundida)
-Ahora me toca a mí hacer la pregunta. ¿Cuál es tu principio moral no negociable?
-En realidad hay dos cosas: honestidad y lealtad. (Respondo mirando a Matheo a los ojos)
-En este aspecto somos iguales, creo que la honestidad y la sinceridad son fundamentales, tanto en los negocios como en otros aspectos de la vida.
- Y hablando de honestidad y sinceridad Matheo, respóndeme: ¿Estabas celoso de mí hoy durante la subasta, por eso me trajiste aquí?
Matheo Bianck
No puedo creer que ella haya tenido el coraje de exponer públicamente su relación con este hombre. Mi sangre hierve cuando él le ofrece su brazo y ella lo acepta con una amplia sonrisa, una sonrisa que debería ser sólo mía. Me pongo nervioso una vez más y esa molesta Paola no para de hablar ni un solo minuto. Tengo ganas de pegarle la boca con pegamento fuerte.
- Paola ¿quién es este hombre que está con Duda? (Intento parecer normal ocultando mi curiosidad)
-Se trata del millonario Leonardo Borghese, propietario de una cadena hotelera. (responde sin mucho interés)
Los observo a ambos intentando no llamar demasiado la atención. Los veo saludando uno aquí, otro allá hasta llegar a su mesa donde está el señor Ricci y su familia. Este chico Leonardo es todo un caballero con ella, la presenta a la gente como si fuera un trofeo que consiguió con mucho esfuerzo. Pero si yo estuviera en tu lugar haría lo mismo, trataría a Duda como una verdadera princesa, de hecho ella es una princesa y este tal Leonardo Borghese no la merece. No lo conozco, pero no merece tener el corazón de Duda.
Salgo de este trance de juicios con Paola sacudiéndome y llamándome para ir a la mesa. Nos sentamos en una mesa distante donde la gente de Art Life estaba charlando animadamente sobre cosas al azar. Pero mi cabeza no deja de dar vueltas alrededor de Duda y Leonardo.
-¿Mateo? (Junior llama mi atención diciendo algo a lo que no le presto mucha atención)
Veo a Duda y su compañero dejar su mesa y dirigirse hacia unos hombres que están conversando cerca de la barra. Duda los saluda y se dirige al baño. Me levanto impulsivamente y trato de ir tras ella. Como si fuera un imán que me atraía hacia ella. Siento que tiran de mi mano mientras me levanto y Paola me mira con la cara del gato de Shrek.
-Lo siento, tengo que hacer una llamada. (digo ya saliendo)
Cuando Duda sale del baño la sorprendo tomándole el brazo, no sé muy bien el motivo de mi reacción pero una rabia enorme me consume. Hoy es un día muy extraño, en el que tengo que soportar una compañía insoportable, sentirme inseguro, provocar celos y peor aún, sentir celos. Por mucho que no quiera admitir todo esto, sí, tengo celos de ella y le pido a Dios que ese hombre no sea su novio.
Cuando estamos teniendo una conversación acalorada, Leonardo se acerca y pregunta si todo está bien, Duda me presenta como el arquitecto idiota Matheo Bianck. Por supuesto que me iba a presentar así, como el idiota de la historia. Porque mis acciones fueron las de un idiota. ¿Cómo pude hacer esto? ¿En qué estaba mi cabeza?
- Debe ser la alineación de los planetas lo que me hace tan impulsivo. (Me hablo suavemente a mí mismo)
Regreso a la mesa y pronto veo que se abre la pista de baile. Para alejarme un rato de estos pensamientos, invito a Paola a bailar. La guío, ella intenta aferrarse a mí, pero dejo una distancia segura de esta loca, nunca se sabe lo que intentará hacer. Muchas parejas también se entusiasman con el baile, entre ellas Duda y Leonardo. Hago todo lo que puedo para no poner los ojos en blanco, se me revuelve el estómago sólo de mirarlo. Casi perdí el ritmo de la música. Paola me habla pero yo ni siquiera le presto atención porque los veo bailar muy cerca, ella siempre sonríe sin dejar de mirarlo. Pero pierdo completamente la concentración cuando ella apoya su cabeza en su hombro y su mano baja a su cintura. Mi piso se abre, mi cabeza da vueltas, mi corazón se acelera, no puedo escuchar nada más, en un impulso la agarro del brazo y la arrastro hacia afuera. Todo el mundo se sorprende de mi actitud. Simplemente la saqué de sus brazos. Siento su resistencia tirando de su brazo de mis manos, me agacho y la coloco sobre mis hombros, sujetándola por las piernas. Sí, lo robé. Sí, la secuestré. No pienso en nada, por primera vez en mi vida no me preocupa mi reputación. Sólo la quiero, tiene que ser mía.
Salgo del salón con ella en mi hombro y la meto en mi auto. Ignoro sus gritos, ignoro a los reporteros y sus cámaras, ignoro todo y a todos. La meto en mi coche y me voy, haciendo chirriar los neumáticos. No sé a dónde voy, solo sé que necesito estar con ella, lejos de todo y de todos. Conduzco durante un rato intentando calmarme mientras la adrenalina se apodera de mi cuerpo. Llego a la finca, el lugar que siempre me ha tranquilizado, el aire limpio del campo siempre me relaja.
Salgo del coche y abro la puerta para que Duda también salga. Ella me mira tratando de comprender qué está pasando, pero la invito a entrar a la casa. La siento incómoda así que bajo a decirle dónde estamos.
- Si querías que visitara tu granja, solo tenías que invitarme, Matheo, no tenías que secuestrarme.
Ella lo dice toda irritada, pero no me importa. Lo importante ya lo hice, que era rescatarla de las manos de ese hombre.
Finalmente decidí preguntarle qué diablos significa ese hombre para ella. Incluso con todas mis inseguridades y miedos, puse mis cartas sobre la mesa y pregunté quién era. Lo que más me irritó fue que ella empezó a reír, o mejor dicho, a reír a carcajadas. Cuando se recupere, todavía tendrá la audacia de acusarme de estar celoso y peor aún, acusarme de estar enamorado de ella. Éstas son dos cosas que no admito sentir. Amor y celos. Pero juro que ni siquiera yo entiendo mi comportamiento de esta noche.
La cosa empeora cuando Duda me muestra los titulares de la televisión, me quedo sin palabras, sólo de pensar en cómo voy a arreglar mi imagen, mi reputación está arruinada. Pero no me arrepiento de nada de lo que hice, lo haría todo de nuevo, sólo por su dulce compañía.
Sólo puedo calmarme cuando Duda me cuenta sobre su pasado con él. Podía sentir la gratitud y el amor fraternal que emanaban de sus poros. Me he equivocado todo este tiempo. Cometí un error de juicio sobre su relación, me avergüenzo de mis acciones, pero también estoy feliz de saber que son amigos cercanos. Ahora me siento más tranquilo, mis pensamientos están más organizados y claros. Miro por la ventana porque me da vergüenza enfrentar a Duda. Finalmente Duda sugiere un juego para pasar el tiempo, porque se está aburriendo. Comenzamos nuestro juego de preguntas y respuestas y confieso que empecé a divertirme, en una de las preguntas Duda me hizo saltar una pólvora, era la pregunta que nunca esperé escuchar, pero tampoco podía mentir porque una de las reglas de nuestro juego era no mentir. Y valoro mucho la honestidad y la lealtad, así que no soporto las mentiras.
- Y hablando de honestidad y sinceridad Matheo, respóndeme: ¿Estabas celoso de mí hoy durante la subasta, por eso me trajiste aquí?
Tengo la garganta seca, el aire no llega a mis pulmones, mi corazón se acelera y no sé qué responder.
- No sé si estas actitudes se catalogan como celos, pues nunca he sentido nada parecido. Es algo nuevo para mí. Así que no sé cómo responderte con precisión. (Digo sintiendo mi cara sonrojarse)
Duda me mira con curiosidad, tratando de desentrañar mis sentimientos. Ella se acerca a mí y con delicadeza y cariño me toma la barbilla, haciéndome mirarla a los ojos. Cuando nuestras miradas se encuentran, la electricidad recorre mi cuerpo, haciendo que mi corazón se acelere como nunca antes, pero no puedo controlarme cuando miro esa hermosa boca que parece una manzana roja, invitándome a probarla. Me desarmo por completo, dejo caer toda mi armadura con la que me rodeé durante todos estos años y me entrego a este amor, ya no puedo engañarme, sí, la amo. Por impulso la beso con fervor, con cariño, con amor.
- ¡Te amo, Duda! (mi corazón ladró) Y nadie más que yo pude tocarte.
Duda me mira con curiosidad, como si hubiera escuchado algo muy absurdo.
- ¿Eso salió demasiado fuerte? (Le pregunto rogándole que diga que no)
- Bueno, si te refieres a declarar que me amas, sí, lo dijiste y lo escuché. Pero... ¡yo también te amo Matheo Bianck! (dice con una sonrisa tímida)
La abrazo con cariño y amor, ese sentimiento de amar y ser amado es tan lindo, una paz invade nuestros corazones y nos quedamos ahí juntos simplemente disfrutando el momento y escuchando la lluvia.
Después de un rato, entre besos, abrazos y risas, tomamos una merienda y un zumo. Su compañía es maravillosa, la conversación fluye naturalmente. En medio de la merienda me mira preocupada y dice:
- Matheo, ¿cómo piensas resolver el problema de la prensa?
-No lo sé todavía, pero tampoco me preocupa. Ahora sólo quiero estar aquí contigo. Disfrutando este momento.
- No conocía a este lindo y romántico Matheo Bianck. (Duda dice burlándose de mí)
- Siempre he sido lindo y romántico. (digo haciendo pucheros)
Duda comienza a reír y me pellizca la punta de la nariz.
-No olvides, Duda, que nadie más que yo puede tocarte.
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